En el camino hacia una mentalidad positiva, a menudo caemos en el error de pensar que ser positivo significa no sentir dolor, estar siempre feliz o ignorar los problemas. Nada más lejos de la realidad. La verdadera fortaleza mental no reside en evitar las heridas, sino en cómo decidimos curarlas.
Hoy profundizamos en una de las reflexiones más lúcidas del pensamiento budista y la psicología moderna: «El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional».
¿Qué significa realmente esta distinción? ¿Cómo podemos aplicarla cuando la vida nos golpea fuerte?
El origen de la frase
Aunque a menudo se atribuye esta cita al célebre escritor Haruki Murakami o incluso al Dalai Lama, su raíz es mucho más antigua. Proviene de una enseñanza budista conocida como la Parábola de las Dos Flechas (Salla Sutta).
Esta enseñanza nos dice que, en la vida, a menudo somos alcanzados por dos flechas:
- La primera flecha es el evento doloroso en sí mismo (una pérdida, una enfermedad, un fracaso). Esta flecha es inevitable; es parte de la experiencia humana.
- La segunda flecha es nuestra reacción ante ese dolor (la queja, la victimización, el «por qué a mí»). Esta segunda flecha es la que nos lanzamos nosotros mismos.
Diferencia entre dolor y sufrimiento
Para integrar esta enseñanza, es vital diseccionar la diferencia técnica y emocional entre ambos conceptos. A menudo los usamos como sinónimos, pero son bestias muy diferentes.
1. El Dolor (La realidad)
El dolor es una señal del sistema nervioso o una respuesta emocional directa a un evento.
- Es físico o emocional.
- Es objetivo: Si te rompes una pierna, duele. Si te despiden, duele.
- Tiene una duración limitada: Eventualmente, la herida cierra o la emoción aguda se disipa.
- No podemos controlarlo al 100%. La vida es impredecible.
2. El Sufrimiento (La interpretación)
El sufrimiento es lo que nuestra mente hace con el dolor. Es la narrativa que construimos alrededor del evento.
- Es mental y psicológico.
- Es subjetivo: Depende de nuestras creencias y resistencia.
- Tiende a ser crónico: Puede durar años después de que el evento original haya pasado.
- Es una elección. Aquí es donde entra tu poder.
Reflexión clave: El dolor dice: «Esto me duele». El sufrimiento dice: «Esto no debería estar pasándome, es injusto, nunca seré feliz de nuevo».
Por qué elegimos sufrir (sin darnos cuenta)
Si el sufrimiento es opcional, ¿por qué casi todo el mundo elige sufrir? La respuesta corta es: el ego y la falta de aceptación.
Cuando nos resistimos a la realidad, creamos fricción. Hay una fórmula matemática muy usada en psicología para explicar esto:
$$Sufrimiento = Dolor \times Resistencia$$
Si tu resistencia ante un hecho es cero (aceptación total), el sufrimiento desaparece y solo queda el dolor limpio, que es mucho más manejable. Pero si tu resistencia es alta, el sufrimiento se multiplica exponencialmente.
Nos aferramos al sufrimiento porque, paradójicamente, nos da una sensación de identidad. Sentirnos víctimas a veces es más fácil que aceptar que la vida ha cambiado y que debemos adaptarnos.
Cómo dejar de sufrir: 3 pasos hacia la aceptación
Entender que el dolor es inevitable y el sufrimiento es opcional es el primer paso, pero llevarlo a la práctica requiere entrenamiento. Aquí tienes tres claves para empezar hoy mismo:
1. Practica la Aceptación Radical
Aceptar no significa que te guste lo que está pasando, ni que estés de acuerdo, ni que te resignes pasivamente.
Aceptar significa reconocer los hechos tal y como son, sin luchar contra ellos. Di para tus adentros: «Esto es lo que está pasando en este momento. Ya está aquí. Luchar contra la realidad solo me agota.»
2. Obsérvate a ti mismo (Mindfulness)
Cuando sientas dolor, intenta convertirte en un observador externo.
- En lugar de decir «Estoy triste» (identificación total), prueba a pensar «Estoy experimentando una sensación de tristeza».
- Esta pequeña distancia lingüística te separa de la emoción y evita que la segunda flecha se clave profundamente.
3. Cuestiona tus historias
Cuando algo malo sucede, tu mente empieza a contar una historia de terror sobre el futuro. «Nunca encontraré otro trabajo», «Siempre estaré solo»…
Detente y pregúntate: ¿Es este pensamiento un hecho o una interpretación? Vuelve al momento presente. En este preciso segundo, ¿estás bien? Generalmente, la respuesta es sí.
Conclusión: Tu poder está en tu reacción
La vida no te va a preguntar si quieres sentir dolor; te lo enviará porque es el precio de estar vivos, de amar y de intentar cosas nuevas. Sin embargo, la duración de tu angustia depende de ti.
Recuerda siempre: No eres lo que te sucede, eres lo que decides hacer con lo que te sucede.
La próxima vez que la vida te lance la primera flecha, siente el dolor, llóralo si es necesario, pero no te lances tú mismo la segunda flecha. Ahí reside la verdadera libertad y el núcleo de una mentalidad positiva inquebrantable.
